Te adelantamos las
declaraciones de algunas de las mujeres que ya nos han ofrecido su testimonio
y han dado su autorización para colgarlas en esta web. Las tuyas
son amparadas por el secreto profesional, a no ser que hagas constar
tu autorización, explícitamente y por escrito, para que
sean expuestas en la página.
Edad:
30 años.
Profesión:
Licenciada en Historia, pero ocupo un cargo intermedio en el departamento
de personal de la empresa en la que trabajo.
Ciudad de
nacimiento: Jaén
Residencia
actual: Madrid
Fantasía:
Soy
terriblemente fantasiosa. Pasé la época romántica
del príncipe azul (cuando entonces se mezclaban las historias
de amor con las lujuriosas) a las de lascivia pura, que son las que
tengo desde hace ya algunos años, a no ser que me enamore, que
entonces vuelven a mezclarse. En mi caso hay una fantasía en
especial que tengo desde la pubertad (cuando comencé a masturbarme)
y que se ha ido "perfeccionando" con los años. Todo
comenzó a causa de unos dolores horribles que me dan de vez en
cuando en el bajo vientre. Los médicos dicen que se trata de
espasmos musculares. Cuando tenía unos doce años, descubrí
que al masturbarme y llegar al orgasmo el dolor se calmaba mucho. Pero,
por otra parte, con el dolor no podía excitarme, hasta que utilicé
esta "fantasía especial". Comencé a imaginar
que era una adolescente nacida en una familia adinerada del sur de los
Estados Unidos durante el siglo XIX, como Escarlata O'Hara. Y que mis
padres me llevaban a una clínica especial, dirigida por un médico
muy prestigioso que había descubierto la terapia que calmaba
ese tipo de dolor que yo sentía. Una vez allí, le decían
a mis padres que yo tenía que pasar unas horas en la clínica,
para realizar la terapia, y que ya vendrían a buscarme más
tarde. Las enfermeras me ayudaban a desvestirme y me pedían que
me quedara en ropa interior (la de aquella época), y que me tumbara
en la camilla, que ya entrarían el médico y sus ayudantes.
La camilla se rodeaba de hombres. El médico comenzaba a tocar
mis genitales mientras explicaba a sus alumnos cómo debía
realizarse esta práctica. Mientras imaginaba todo esto y veía
las caras de todos los presentes (no sé cuál estaba más
bueno) yo me masturbaba. Esta misma fantasía ha ido adquiriendo
formas diversas. En ocasiones esa clínica era una tapadera para
que los señores ricos pudieran disfrutar de las jóvenes
de la ciudad, mientras que ellas se convertían en unas adictas
a los placeres de la carne. Así que a veces acompañaban
al doctor, o se marchaba el médico y entraba uno de ellos para
hacer conmigo lo que quisiera. Otras veces se quedaba uno de los ayudantes
solo, que podía tener el rostro de Brad Pitt o cualquier otro
de los actores que me gustan. A veces entraba alguna mujer a participar
y me lamía el clítoris, pero siempre como acompañante.
En alguna ocasión hasta intervenía un animal haciendo
ídem. Pero eso dura unos segundos. También me he visto
atada y sometida. Pero todo empieza así, con la visita a la clínica.
Estado:
En estos momentos estoy sin pareja. Intento olvidarme de mi último
amante, que tenía novia y me hizo sufrir mucho, porque daba por
sentado que rompería con ella, pero no lo hizo. No he tenido
ninguna relación estable. He conocido varios hombres con los
que me lo he pasado bien, pero de los que no conseguía enamorarme.
En la cama, en cambio, eran estupendos, pero siempre fallaba algo fuera
del dormitorio que me impedía desear algo más. Con el
único que lo he deseado ha sido con el chico comprometido. Sin
embargo, a estas alturas creo que sentía demasiados deseos de
enamorarme, y que eso me pudo. Ahora estoy en fase perezosa. Necesito
un tiempo antes de atreverme a subir de nuevo a esa montaña rusa
que es el enamoramiento.
Descripción
física:
Creo, por lo que noto, que suelo gustar a los hombres. Hay aspectos
físicos que no me gustan, pero no me quitan el sueño.
He aprendido a vivir con mis complejos. Me gusta arreglarme, pero siempre
que me sienta cómoda con la ropa que llevo. Voy al gimnasio para
arreglar algunos problemas de espalda que tengo, pero no por culto al
cuerpo. Procuro maquillarme lo menos posible, porque me gusta lo natural,
y arreglarme el pelo de tal manera que no tenga que dedicarle mucho
tiempo. De todos modos, soy coqueta, y me encanta la ropa original y
la lencería sofisticada (no de putón), aunque no dispongo
de dinero para pasarme con este tipo de compras. Tampoco me da la “depre”
por ello.
Cómo
te gustan los hombres:
Que sepan lo que quieren. Me gusta el tipo de hombre seguro de sí
mismo, con el que pueda conversar durante horas y reírnos juntos.
Los prefiero atractivos a guapos. Y muy viriles.
Descripción
sexual:
Estoy en paro por la pereza que ya comentaba. Pero me gusta más
que me hagan a hacer. Aún así, suelo participar mucho.
En las fantasías me permito el lujo de no hacer nada. Por eso
me atan y todo. No me masturbo tanto como antes porque estoy inapetente.
Pero considero que es una práctica muy sana. No he tenido relaciones
traumáticas. Mi primera relación no fue para echar cohetes,
pero me divertí y ni siquiera sentí dolor.
Otras prácticas:
Me gustan las pelis eróticas, pero no las pornos, que suelen
cortarme el rollo. En cuanto a la literatura, me gusta la buena (desde
los clásicos hasta Gabriel García Márquez). Si
en ésta encuentro algo de erotismo, bienvenido sea. Pero no voy
buscando relatos eróticos a posta. Tengo ganas de entrar en una
sex-shop, pero no me he atrevido aún. No estoy muy informada
(más bien nada) sobre este tipo de material.